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La batalla de Roma

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Por Federico Rodriguez (Corresponsal de VECINOS España-Italia)

Italia, es probable que sea, por influencia del Vaticano y su poder,  uno de los pocos países europeos que tiene cuentas pendientes en derechos civiles. Especialmente en lo que se refiere a reconocer los matrimonios del mismo sexo y la posibilidad de adoptar niños por parejas homosexuales.

Se  está desarrollando en la calle  una guerra de consignas, pancartas, cifras de manifestantes, poder de convocatoria y duros enfrentamientos en los medios de comunicación entre dos Italias;  una, que se manifestó la semana pasada en 80 ciudades del país, más abierta y apoyada por una gran parte del PD (partido Democrático)  y el Partido Cinco Estrellas de Grillo, más los partidos de la izquierda minoritaria, que  pide una ley que permita la unión civil y la adopción a las parejas del mismo sexo.

La otra, se congregó este sábado en Roma  respaldada con gran entusiasmo por la siempre poderosa  Iglesia católica y los partidos de la derecha que siguen considerando que el casamiento solo puede ser uno y es el que se bendice en los altares. Esta Italia tradicionalista pide con énfasis, apelando a los valores de la familia católica, a los políticos de todos los partidos, que se opongan a la iniciativa del Gobierno de  Renzi de aprobar una ley, que llega con bastante retraso y que pretende homologar Italia al resto de los países europeos en materia de derechos civiles.

El pasado julio, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, condenó  a Italia por no reconocer la unión legal de las parejas del mismo sexo. Este retraso se está intentando enmendar con la aprobación de un proyecto de la senadora del Partido Democrático (PD) Monica Cirinnà que ya ha sido aplazado en dos ocasiones amenazando con romper el Gobierno de coalición.

Es importante recordar que Matteo Renzi (PD, social demócrata) gobierna Italia con el apoyo de una parte de la derecha. Pero es que incluso  la formación del centroizquierda corre el peligro de fracturarse a causa de la oposición de los parlamentarios católicos.

El proyecto de ley  fue una de las promesas de Renzi  para el año en curso. Hasta el momento, Renzi ha optado por tomar la antigua actitud de Pilatos, dejando libertad de conciencia a sus ministros y senadores y al mismo tiempo escapar de la batalla sin heridas, pero es indudable que, sin su participación directa, está condenado a naufragar  o ser mutilado en uno de sus puntos más polémicos en Italia: la adopción del hijo del cónyuge, por cuanto los sectores más críticos sostienen que es una vía que podría permitir la gestación subrogada.

Massimo Gandolfini, es un neurocirujano conocido por sus ataques a los homosexuales y organizador del Día de la Familia, manifestación multitudinaria que se llevó a cabo el sábado en el Circo Máximo,  y ya advirtió al gobierno de que la oposición al proyecto de ley será frontal. “No se trata de quitar una palabrita de aquí o de allí para maquillarlo”, dijo, “porque no es válido de la primera a la última letra. Tenemos que hacer una oposición radical, porque las leyes pueden cambiar la cultura de un pueblo y tenemos que estar atentos a las leyes destructivas”. Según palabras del propio  Gandolfini  para esta batalla cuenta con el apoyo de la Confederación Episcopal Italiana (CEI) y de destacados miembros del Gobierno, entre ellos del ministro del Interior, Angelino Alfano, (antiguo socio de Berlusconi) y del de Medio Ambiente, Gianluca Galletti, que incluso asistió a la concentración de Roma en un claro desafío a Renzi, quien necesita del apoyo de los partidos de centro derecha para poder seguir al frente del Gobierno.

El proyecto de ley ya está sufriendo una vieja táctica parlamentaria consistente en la lluvia de enmiendas, no destinadas a mejorar el texto, sino a torpedearlo hasta hundirlo, hacerlo inviable o retrasarlo hasta el infinito a pesar de la condena del Tribunal de Derechos Humanos, de la promesa de Renzi, del apoyo multitudinario en 80 ciudades de Italia y del trabajo incansable de la senadora Cirinnà.  De hecho, la poderosa Liga Norte (extrema derecha) y cuyo jefe Matteo Salvini  del partido xenófobo que suele enfrentarse con la Iglesia por la atención a los inmigrantes– camina ahora junto a los obispos y ya ha presentado más de 6.000 enmiendas.

A pesar de que el proyecto del PD evita la palabra matrimonio, ni la iglesia ni los influyentes partidos de la derecha italiana están por la labor de permitirlo. La guerra se ha desatado y promete ser muy dura.

En materia de derechos civiles, Italia sigue anclada en el pasado

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