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Mario Bergara cantó Las 40

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A ver qué tipo de cambio

“Sería absurdo no reconocer un mayor descontento. Hay que tomar nota de eso y redefinir estrategias”, dijo Mario Bergara, que cantó las 40 de Montevideo Portal. Por Gerardo Tagliaferro. Tanto a Montevideo Portal como a Gerardo Tagliaferro, agradecemos su aporte y permitirnos entregar a nuestros lectores este trabajo.

Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba y la institución emitió una serie de billetes de 20 pesos con la imagen de Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara los firmó con un simple y sugestivo “Che”. Quizás no necesitaba nada más para identificarse, pero dicen que lo hizo para marcar un antes y un después en la relación de la política con el dinero en la isla. Era una especie de corte de manga a un símbolo del sistema que la revolución había venido a derrumbar.

Además del pelo al viento, la boina con la estrella y esa mirada posada en algún lejano lugar que lo han inmortalizado sobre el pecho de varias generaciones, el Che dejó una producción intelectual mucho menos difundida. En un rincón del despacho de Mario Bergara, el presidente del Banco Central del Uruguay, hay un cuadro que enmarca la clásica imagen de Guevara con una frase tan significativa hoy como aquella firma en los billetes hace medio siglo: “La eficiencia económica, motor impulsor de la revolución”.

Bergara no firma los billetes con su apodo, pero no tiene inconveniente en citar al Che, tener el rostro del guerrillero heroico en su despacho ni decirse “orgulloso” de su pasado de joven militante comunista. Claro que a la hora de afrontar sus responsabilidades en la autoridad monetaria y ser uno de los principales referentes del equipo económico de Danilo Astori, marcan la cancha su formación en Berkeley y este mundo que, como muchos y al decir de Vittorio Gassman en “Nos habíamos amado tanto”, quiso cambiar y terminó cambiándolo a él.

1) ¿Qué fue lo primero que se te cruzó por la cabeza cuando supiste que Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos?

Primero la sorpresa, pero como generalmente le erro a los pronósticos y pensaba que Trump no podía ganar… Están pasando cosas en el mundo que uno pensaba que no podían pasar. Hubo una crisis global, financiera, económica, política en los últimos 8 o 10 años y me parece que esa es la base. De 2008 para acá vivimos en un marco de turbulencias en los países desarrollados. Pero si hay una palabra que se me pasó por la cabeza es “volatilidad”: no está muy claro qué va a pasar. Eso tiene impacto en las variables financieras, económicas y políticas. La Reserva Federal de los Estados Unidos le había puesto paños fríos a la suba de tasas de interés y estábamos nuevamente en un proceso donde el dólar se estaba debilitando a nivel global, si bien todos pensamos que a mediano plazo se tiene que fortalecer. En estos días, después de lo de Trump, se ha fortalecido. Cuando hay más incertidumbre la gente va más hacia las monedas duras.

2) ¿En qué se traduce esto en Uruguay?

En estos días ha habido un repunte en el tipo de cambio en Uruguay y en general en los países emergentes, así que no hay que sacar ningún tipo de conclusión respecto a temas de competitividad. Sobre temas más amplios de relacionamiento económico con Estados Unidos, todavía es muy temprano. Trump ha anunciado por lo menos un camino de mayor proteccionismo, lo cual nunca es bueno para nuestros países.


En estos días ha habido un repunte en el tipo de cambio en Uruguay y en general en los países emergentes, así que no hay que sacar ningún tipo de conclusión respecto a temas de competitividad. Sobre temas más amplios de relacionamiento económico con Estados Unidos, todavía es muy temprano. Trump ha anunciado por lo menos un camino de mayor proteccionismo, lo cual nunca es bueno para nuestros países.

3) ¿Por qué está tan caro el Uruguay?

Porque ha crecido. En cualquier manual de economía queda claro que en un país que crece a tasas altas y su ingreso también crece, su economía se encarece porque las fuerzas de la oferta de productos no acompañan ese ritmo. ¿Cuándo fue muy barato el Uruguay? En las crisis. Uruguay era baratísimo en 2002, porque estábamos con niveles de ingresos por el suelo. Ahora llegamos a estar en niveles máximos en empleo, en producción, en capacidad instalada de la industria, en todas las variables. La oferta limitada y los niveles de demanda que crecen son causas de encarecimiento.

4) Eso cambia si aumenta la productividad.

Claro, la productividad ayuda a que la presión sobre los precios no sea tan fuerte. La productividad ha crecido mucho en los últimos 10 años, sobre todo en los sectores más competitivos de exportación, pero también la demanda y los ingresos.

5) ¿Qué esperanza tiene el trabajador uruguayo de que esto cambie? Quienes viajan dicen que es más barato comer en un restaurante en Barcelona que en Montevideo.

Bueno, no es el trabajador uruguayo el que va a cenar a Barcelona. Esas son comparaciones falaces. En el 2002 era más barato ir a comer afuera, y nadie podía. Hay que ver las dos cosas: los precios y la capacidad de compra de la gente. El salario real creció, en términos reales, más de 50% en diez años y creo que ha habido ganancias en la calidad de vida. Esto comienza a plantearse como una preocupación en el momento en que la economía se desacelera, los precios se mantienen altos, el salario no cae pero tampoco crece a los niveles anteriores y ahí se genera más tensión. La demanda doméstica no ha disminuido. Mientras la demanda siga convalidando precios relativamente altos, no va a ser fácil eso cambie. Analistas, gobierno, calificadoras de riesgo, todos coinciden en que 2016 va a ser un año de menor crecimiento aunque no va a ser tan malo y que los próximos serán de repunte. Creo yo que en el horizonte de dos o tres años, para el trabajador uruguayo hay un factor esperanzador.

6) Hay como una impresión de que en la región los precios son más o menos similares pero quizás los ingresos son superiores.

No. El ingreso per cápita de Uruguay, que es de 15 o 16.000 dólares anuales, es bastante más alto que el de Brasil y levemente superior que el de Argentina. Hace cuatro o cinco años, ir a Brasil era quemante, hoy los precios siguen siendo altos a pesar de que lleva cinco años sin crecer a una tasa decente y dos años cayendo a más del 3%.

7) ¿La relación con Argentina cómo es?

También hace cinco años que Argentina no crece y sin embargo se ha encarecido enormemente en el último tiempo. Tiene niveles de inflación de 20 o 40%, con un tipo de cambio nominal que prácticamente no se mueve. La región siempre incidió en el nivel de precios, pero hoy no diría que Uruguay está más caro que Argentina y Brasil, a pesar de que Uruguay ha seguido creciendo y ellos no.

8) ¿Por qué el equipo económico se sigue resistiendo a llamarle “ajuste fiscal” a las medidas que se adoptaron últimamente? Te he escuchado decir que es una cuestión de tamaño.

Una cosa es decir que tengo que gastar 5 pesos menos y otra decir que tengo que gastar 30 pesos menos. El tema es si la semántica importa o importa el contenido. La noción de ajuste fiscal tiene una rémora que no es solo semántica.

9) ¿De ahí viene la resistencia a nombrarlo así?

Viene en la dimensión, en primer lugar. Esta adecuación para la consolidación fiscal tiene un tamaño que no va a llegar al 1% del producto. Cuando hablamos de ajustes fiscales y nos retrotraemos a los 80, a los 90 y ni que hablar de la crisis del 2002, hablamos de 3, 4 y 5% (del producto) por lo menos. O sea, el tamaño sí importa. Y en segundo lugar, el por qué se hace. Típicamente los ajustes fiscales fueron respuesta a situaciones críticas, porque no se tomaron medidas de adecuación previas para mitigar los costos de las crisis. La adecuación que se ha hecho ahora en la Rendición de Cuentas se plantea porque no hay una situación crítica pero es necesaria para continuar en un sendero de crecimiento y de desarrollo. Tanto por la motivación como por el tamaño es incomparable esta adecuación de las cuentas públicas con respecto a lo que llamamos ajustes fiscales en el pasado.

10) ¿El equipo económico vislumbra un futuro cercano sin billetes circulando? El Presidente del BROU comparó en los últimos días los cajeros automáticos con los teléfonos monederos.

Sí, yo también lo dije. Creo que hay un horizonte en el que el dinero físico va camino a desaparecer. No quiere decir que sea pasado mañana.

11) ¿Esto ha sucedido ya en algún país?

De manera total no, pero en Suecia, por ejemplo, ya hay comercios que no aceptan efectivo. El dinero sigue existiendo, lo que no necesariamente va a existir es el billete o la moneda. Será dinero a través de medios electrónicos. Vamos hacia allí, lo cual es una buena noticia. El mundo del efectivo es caro, inseguro, ineficiente, tiene costos de logística enormes, es opaco.

12) Una de las críticas a la ley de inclusión financiera es que los bancos se benefician con el nuevo paradigma pero no aportan en la misma medida.

En el mismo evento que mencionabas, representantes de los bancos privados y (Jorge) Polgar, (presidente) del BROU, decían que la ley de inclusión hace gratuitas muchas cosas por las cuales los bancos antes cobraban. O sea que, en el corto plazo, no es nada obvio que los bancos estén ganando, sino más bien, en el corto plazo, pueden estar teniendo menores ingresos. El tema es generar una nueva estructura de incentivos en la cual los bancos y otros agentes no bancarios que mejor se adapten a estas nuevas reglas van a ganar, y los que no lo hagan, van a perder. Porque a la vez que hay más utilización de cuentas bancarias y medios electrónicos, también aparecen nuevos agentes que compiten con los bancos. Creo que son una caricatura los dos extremos: decir que esto perjudica al sistema bancario porque hace gratuitas un montón de cosas y le exige otras, y también decir que esto es pura bancarización y beneficios al sistema bancario. Son nuevas reglas de juego donde aquellas instituciones, bancarias o no, que mejor se adapten van a tener beneficios.

13) ¿Las soluciones que promueve la ley son copia de algún modelo aplicado en otro lado?

Hay un poco de todo, es una combinación basada en un diagnóstico de que en países emergentes el acceso a los servicios financieros de las micro, medianas y pequeñas empresas es muy limitado y el de las familias de menores ingresos también. El impulso a la inclusión financiera se da en muchos lados. En el mundo se paga con tarjetas de débito hace 20 o 25 años, y en el Uruguay no se daba. En Uruguay hay prácticamente 2 millones de tarjetas de cajero automático; el 80% de la gente que tenía esa tarjeta no sabía que era una tarjeta de débito y que con ella también podía ir y pagar en los comercios. O sea que también era un problema de información y de cultura, así como de despliegue de las redes, de aparatos para que puedan usar esas tarjetas. Hoy hay cuatro veces más post, que son los aparatitos por los que se pasan las tarjetas; es muy barato para los comercios arrendar un post, a cualquier pequeño comercio le puede salir menos de 100 pesos por mes.

14) Hace poco escuché la siguiente crítica sobre el IRPF: por una razón política, el Mínimo no Imponible es demasiado alto para los salarios muy bajos que hay en Uruguay, lo que da como consecuencia que demasiada gente no paga nada. ¿Es correcto esto?

Bueno, no. Tenemos 15 o 16.000 dólares de ingreso per cápita en Uruguay. En los países del Norte de Europa tienen 30.000. Claro, si todo el mundo gana el doble, el mismo sistema tributario permite una recaudación mucho mayor y es mucha más gente la que paga el impuesto y quizás hasta las tasas podrían ser un poco más bajas porque hay más gente pagando. Pero uno tiene que hacer en Uruguay un IRPF para las condiciones del Uruguay. No podemos hacer un sistema tributario para una realidad que no es la nuestra.

15) Pero la crítica iba por el lado de que hay salarios de Uruguay pero un Mínimo No Imponible de Suecia. No era una propuesta, sino el diagnóstico de un problema.

La realidad es que el 70% no paga impuesto y el 30% sí. Y de ese 30%, el 10% más alto paga el 80% del impuesto. El IRPF es un impuesto muy progresivo donde reitero: el 80% del impuesto lo paga el 10% de mayores ingresos. No sería razonable, ni económica ni políticamente, pensar en una reducción significativa del Monto No Imponible para que pague más gente. Lo ideal sería que todo el mundo ganara el doble, que es lo que pasa en Finlandia o Suecia.

16) Desde el punto de vista de la recaudación ¿el IRPF está dando lo que se pretende de él?

Sí, está en los niveles estimados desde el origen de la reforma tributaria. Además cumple con el objetivo de que haya un peso mayor en la recaudación de los impuestos directos.

17) Antonio Elías, que trabajó contigo en el Centro de Estudios Estratégicos 1815, creado por Seregni, dijo en esta sección que “este equipo económico está dinamitando la relación con la base social de la izquierda”.

No parece ser lo que está sucediendo hasta ahora. Primero, la política económica no es del equipo económico, es del gobierno. No sé cómo se condice eso además con el hecho de que en las sucesivas elecciones el Frente Amplio ha mantenido un apoyo importante.

18) Hay una pérdida de apoyo, muy moderada, por lo menos en lo que se ha podido medir hasta la última elección.

En el último balotaje, Tabaré Vázquez recibió más o menos el mismo apoyo que en las anteriores elecciones. Hay además un natural desgaste por el ejercicio del poder que, a la luz de las últimas elecciones, no parece ser significativo.

19) ¿No notás un desgaste en la relación del Frente con su base social?

Creo que hay más niveles de descontento, sería obtuso no reconocerlo. Incide en eso el natural proceso de tres gobiernos, también la situación económica porque los ritmos de crecimiento y mejora del bienestar se han desacelerado, eso es notorio. También sucede que lo que se logra, rápidamente pasa en la valoración y siempre se pone en foco lo que queda por hacer. Pero sería absurdo no reconocer un mayor descontento. Hay que tomar nota de eso y redefinir estrategias y formas de relacionarse con la sociedad. No hay que enojarse con el descontento, hay que entender su raíz y actuar en consecuencia.

20) ¿Un gobernante, tú particularmente desde tu lugar, tiene formas de conexión con lo que pasa ahí afuera, para no despegarse de lo que piensa y siente la gente?

Tiene que haber. Uno gobierna para esa sociedad y despegarse de ella es un error estratégico. De hecho en el Banco Central en los últimos años hemos tratado de impulsar instancias de acercamiento y relacionamiento con la sociedad, como el Programa de Educación Económico Financiera con el sistema educativo. Tenemos plena conciencia de que el Banco no debe, no puede despegarse de la sociedad para la cual trabaja.

21) Da la impresión de que los precios de los productos de primera necesidad corren más rápido que la inflación que se mide estadísticamente. ¿No hay una inflación para los hogares más pobres que es mayor a la promedio, porque su gasto está orientado básicamente a esos productos?

La inflación que mide el Instituto Nacional de Estadística está basada en una canasta representativa del consumo de los uruguayos.

22) Un amigo decía: “En los promedios se ahogan los petisos”.

Bueno, estamos hablando de la inflación a nivel global, que es sobre la cual debe actuar el Banco Central porque es la que está atada al poder de compra del dinero y a las variables macroeconómicas. Después uno puede segmentar la evolución de los precios en función de canastas representativas del consumo de distintos segmentos. El INE lo hace y algunas instituciones privadas también. Por momentos puede pasar que la canasta específica de los hogares más pobres suba un poco más que la inflación general y otras veces no.

23) Los alquileres en los últimos años han subido por encima de la inflación.

No siempre, depende.

24) ¿No se puede hacer nada más para controlar algunos precios?

Pero ese no es un tema de combate a la inflación, es un tema relacionado con el combate a los aumentos de precios con medidas concretas. Y yo creo que el gobierno ha procurado incidir sobre eso: todo aquello de los acuerdos de precios con supermercados, o un montón de políticas sociales que implican subsidios para las familias más desfavorecidas. Parte de la estrategia de la inclusión financiera fue el gobierno negociando, con los sellos de las tarjetas de crédito, de débito, con los bancos, una reducción drástica de los aranceles por utilización de tarjetas, una menor disparidad y también una reducción importantísima del costo de las transferencias bancarias. Desde 2011 se hacen públicos todos los meses los precios en cientos de establecimientos de cientos de productos de primera necesidad. Desde el punto de vista social, la preocupación de que los precios de los productos de primera necesidad no suban es totalmente compartible. La reforma tributaria bajó el IVA y eliminó el Cofis, pero la tasa de IVA que más bajó fue la mínima, que va sobre esos bienes y se bajó cuatro puntos.

25) ¿Qué responsabilidad asumís, como integrante del anterior equipo económico, en el déficit de algunas empresas públicas y en particular de ANCAP?

En el gobierno anterior, durante más de tres años y medio yo estuve en el Banco Central, así que no tenía ningún vínculo…

26) Después fuiste ministro de Economía.

… Ahí está. Cuando fui al ministerio, el 26 de diciembre de 2013, el último año de gobierno, ya estaban los presupuestos en juego y las inversiones en proceso. Era un tiempo donde no había márgenes mayores para incidir. O sea que en lo personal no tuve mayor influencia en esos procesos pero asumo las responsabilidades políticas generales del asunto, como gobierno. Me tocó hacer la adecuación de tarifas (públicas) a principios de 2015, que fue hecha ya pensando en los déficits de las empresas públicas. Ahí explicitamos que en los combustibles por ejemplo incorporábamos en la paramétrica costos que antes no habían sido incorporados. Las tarifas de UTE las subimos un poco más de lo que podíamos haberlas subido porque necesitábamos una contribución mayor al espacio fiscal, después de haber hecho una reducción estructural de esa tarifa de 5,5% a mitad del 2014.

27) En tus responsabilidades de gobierno ¿alguna vez sentiste que tomaste una decisión equivocada?

Es muy difícil responder a esa pregunta… no veo nada grueso y eso puede sonar arrogante. Las decisiones no se toman individualmente: mucha gente opina, hay muchos informes… Acá en el Banco Central tenemos una lógica de mucha discusión y normalmente las decisiones se dan más bien en el margen, que con el diario del lunes uno las corrige con la decisión siguiente. No hay una cosa que vea como “no debería haberlo hecho jamás”. 

28) ¿Es muy pesada la responsabilidad de formar parte de un equipo que conduce la economía de un país?

Sí, pero siempre he dicho que me considero un privilegiado porque satisfago las dos vertientes que me interesan: la profesional, técnica, y la de interés político. Yo nací en la militancia universitaria de los últimos tiempos de la dictadura y estoy bastante marcado por ese proceso y por la preocupación de lo que pasa en la sociedad y cómo incidir en eso. La responsabilidad obviamente es grande, pero la tranquilidad la da trabajar en equipos. Eso es fundamental y ha sido un mérito de Astori en el inicio de los gobiernos frentistas. La responsabilidad es grande y la gratificación también.

29) Sos parte de la llamada “generación 83”, ¿qué distancia hay entre aquellos sueños de juventud y esta realidad?

El foco de militancia en esos años era la lucha contra la dictadura; los sueños en cuanto a una cosa más utópica tienen más peso después. Hay sueños que uno nunca debe perder, utopías que uno mantiene y, entre comillas, otras que no mantiene o no eran razonables. Yo era afiliado al Partido Comunista y en el año 83 u 84 se discutía en la Unión Soviética si se estaba en la antesala del comunismo, y seis o siete años después todo implosionó. Y además apareció muchísima información que uno no manejaba. Antes uno tenía la ilusión de que iba hacia un esquema de organización social sustentable con todas las virtudes y la vida demostró que eso no era así. Yo sigo trabajando para una sociedad más igualitaria, de más bienestar, después hay variantes en cuanto a cuáles de las utopías tenían sentido y cuáles no.

30) ¿Dónde quedó el comunista?

Me siento muy orgulloso de todo mi pasado comunista. Creo que aprendí muchísimo en todo ese proceso, me quedan un montón de valores y de ideas y también de redes, de gente que considero muy valiosa. Y creo que hay ideas que están muy vigentes y otras que no. El mundo también ha cambiado muchísimo en treinta y pico de años. Además uno recibió mucha información, formación, educación… uno no puede pretender tener a los 17 años la verdad en un puño.

31) ¿Hasta cuándo perteneciste al Partido Comunista?

Hasta el año 90, más o menos.

32) ¿Cuándo se dio tu clic interior?

Y, en ese proceso. En el año 89 Democracia Avanzada (el sublema que agrupaba al PCU y sectores menores) fue una cosa muy fresca en la militancia y en la postura política, yo me sentía muy compenetrado con ese proceso.

33) Seguramente tus ideas económicas de hoy son muy diferentes a las que tenías en el año 85, por ejemplo.

Uno no tenía ideas económicas demasiado matrizadas cuando recién entraba a la facultad.

34) Pero en el año 88 u 89 ya estabas recibido y seguías creyendo en la economía planificada…

(Interrumpe) No, no… mi acercamiento a la militancia gremial, frenteamplista e incluso comunista en aquella época no estaba tan basada en la comunión con formas de organización centralizada. No era esa la razón principal por la cual militaba. Uno eso lo veía más como una cosa de utopía, de estación de llegada de largo plazo. En realidad los focos de acercamiento a eso eran la organización y la lucha contra la dictadura, la búsqueda de las libertades que no teníamos y avanzar en la reivindicación de las visiones de izquierda, todo eso era un enfoque frenteamplista. Por eso creo que la vuelta al frenteamplismo es imprescindible y eso lo sigo manteniendo. Lo otro eran discusiones cuasi académicas.

35) ¿Cuál era tu posición en aquellas discusiones académicas entonces?

En el 87, 88, teníamos en facultad unos cursos de Sistemas Económicos Comparados. Ahí descubrí enfoques extremadamente interesantes que de alguna manera conciliaban conceptualmente el por qué algunas cosas se organizan de una manera y otras de otra, que las economías de mercado no eran solo de mercado sino que tenían mucha planificación y que las economías centralmente planificadas tenían en realidad muchos mercados que funcionaban abajo, aunque no lo reconocieran. Y paradójicamente, cuando fui a hacer el doctorado a Berkeley terminé estudiando con el autor de aquellos materiales, que ahora es Premio Nobel y fue uno de los tutores de mi tesis, Oliver Williamson, sobre economía institucional. La discusión que la economía institucional daba en los 70 trataba de entender que esto no era una cosa de blanco y negro: todo planificado centralmente ni todo en lógica de mercado. Ninguna sociedad en el mundo funciona en ninguno de esos dos polos. Esas ideas las tengo bastante incorporadas ya desde la década del 80. Además, la caída del muro (de Berlín) permitió el acceso a mucha información que no se tenía. Hoy sigo con mucha atención experiencias de países socialistas, digamos, que pretenden su inserción en el mercado mundial pero manteniendo lógicas de Partido Comunista, que me parecen experiencias interesantísimas.

36) ¿Por ejemplo?

La de Vietnam. Y hubo otras experiencias, como la de la Unión Soviética en su momento o de otros países del Este europeo, donde no se condujo políticamente el proceso de transición, las izquierdas fueron cuasi barridas y el proceso hacia la incorporación al mercado capitalista fue más anárquico, con todos los aprovechamientos de los burócratas, etcétera. Tampoco tengo ahora una visión en blanco y negro de estas cosas.

37) ¿Y Cuba? ¿Qué va a pasar con Cuba? Tú has dado cursos allí.

Sí, voy muy a menudo. Ahora, con el triunfo de Trump, el panorama se oscurece. Creo que los cubanos, en el proceso de apertura que había habido con Obama, estaban justamente en las puertas de este dilema que te acabo de decir: o ellos conducían políticamente el proceso de transición y por lo tanto los límites los fijaba ordenadamente el sistema político cubano, o se corría el riesgo de que el viento los barriera, como sucedió en la Unión Soviética o los países del Este europeo. Paradójicamente, cuando no condujeron, no queda nada del espíritu socialista, mientras que en China o en Vietnam, donde hay una conducción política, ahí sí se sostienen parámetros socialistas. Los vietnamitas tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos, con Europa, con China. Cuba tiene muchísimo por resolver desde el punto de vista económico, no puede vivir a la larga con una moneda que tiene dos valores. Y después, el tema de la productividad. Cualquier país que se quiere insertar en el mundo sanamente, tiene que hacerlo con productos de calidad, competitivos.

38) Decís que tiene que haber una conducción política del proceso. ¿Dónde queda la democracia y la posibilidad de que se integren otras visiones que son contrarias a las del régimen?

Siempre es saludable una mayor participación, una diversidad de ideas, pero yo me imagino que en el Partido Comunista de Vietnam debe haber diversidad de ideas y ellos tendrán los mecanismos para canalizar esa diversidad.

39) Claro, pero sigue siendo solo el Partido Comunista de Vietnam.

No hay que hacer caricaturas de que si hay una conducción de un partido comunista, necesariamente no hay procesos participativos o no hay algún grado de participación democrática. En todo caso, la realidad política de los cubanos la definen los cubanos. Está claro que cuando los cubanos no estuvieron satisfechos con el régimen político que tenían, a fines de los 50, vaya si lo hicieron notar. Por el momento está claro que la constelación en Cuba sostiene la situación política actual. De lo que sí tienen que tomar nota las autoridades es de una realidad que hace necesaria la inserción externa y cómo realizarla.

40) Tenés un retrato del Che en tu despacho.

Sí, en realidad es una foto de un cartel. En La Habana tenés pintadas y carteles por todos lados, y éste es una imagen del Che con la leyenda: “La eficiencia económica, motor impulsor de la revolución”. No hay avance en la economía, en el bienestar social, sin eficiencia. Poner como contradictorios eficiencia con visión social es una falacia de falsa oposición. 

 

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