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Dos formas de encarar la responsabilidad

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Por Diego Murara (Concejal del Municipio E – Partido de la Concertación (Sector Vamos Uruguay)

Si van a ponerse a moralizar tienen que tener la cola limpia. Ningún partido está libre ni de la corrupción ni de asegurarse la probidad de sus dirigentes en la actividad privada.

Lo que sí puede asegurar cada partido es cómo encarar estas situaciones. Veamos cómo actuó el oficialismo, que hoy quiere posar de juez impoluto y mandó a varios dirigentes a mentir públicamente:

Sendic se patinó 2000 millones de dólares del pueblo: su partido lo felicitó y culpó del agujero a la prensa y a la oposición. Ni mencionemos la payasada del título y mentira tras mentira del título de Licenciado…

Mujica, Calloia y Lorenzo armaron un remate trucho que dejaba de lado a los trabajadores de PLUNA y ponía todo el transporte aéreo y marítimo entre Arg. y Uru. en manos de un solo empresario. La justicia procesó a varios y la fiscal pidió su condena: el oficialismo organizó caravanas de desagravio y postuló al Ministro a diputado.

Los casinos montevideanos dieron pérdidas por la cantidad de plata que se afanaron: al fiscal de la causa “se le rompe el pendrive”, agotando los plazos para reafirmar pedido de condena de los principales jerarcas de la Intendencia…

Nada más ni nada menos que el ministro de economía no le paga aportes a una secretaria de su sector y la encargada de pagarlo (su pareja) aduce que “no se le pagaba porque venía a hacerse unas extras”… 

Sanabria protagoniza un problema entre privados: su partido propone echarlo y que se haga cargo.

El humo que quieran vender no va a tapar que nos dejan la peor inseguridad de la historia (aunque nos quieren convencer que es una sensación térmica), una crisis educativa inédita que le arranca las oportunidades de progresar a quienes más lo necesitan y un déficit peor que tras la crisis, después de 12 años de precios internacionales record. Y que encima piensan sortear con la receta de Batlle, al que tanto criticaron: jugados a una planta de celulosa finlandesa (sí, del mismo país con el que en plena crisis no quisieron firmar un tratado de protección de inversiones que garantizaría trabajo para miles de uruguayos).

Para que el Uruguay se libre de la corrupción tiene que encararse entre todos y partiendo de la base que nadie es inmune a que le pase. Solo así se va a encarar el problema con un mínimo de seriedad para que el pueblo no siga bancando estos desastres y terminen tirando bolsos llenos de guita para adentro de monasterios como los K, por quienes tanto el oficialismo luchó para que ganaran (a pesar de habernos llevado a la peor etapa de relaciones binacionales de los últimos 40 años).

 

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