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Pedro A. Bernat y Miguel Jaume y Bosch ilustres inmigrantes

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Por Dr. NELSON SICA DELL´ISOLA

fainasero1Pedro Antonio Bernat Fleches, que era su nombre completo, nació en Palmas de Mallorca, capital de la isla de Mallorca y de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, emigró a Montevideo con su familia, y permaneció aquí hasta su fallecimiento el 2 de marzo de 1893.
Era un fino carpintero que incluso hizo la urna para colocar los restos de Artigas, cuando los mismos pasaron al Panteón Nacional recién construido, el 31 de octubre de 1877. Muy sencilla con forma de paralelepípedo hexagonal y tapa en punta de diamante con su correspondiente pedestal. Está construida en madera de cedro, enchapada en jacarandá con incrustaciones  (festones) de plata. Y su única inscripción dice: “1794- José Artigas-1855” y encima una pequeña cruz. Los restos del prócer fueron reclamados a Paraguay en el gobierno de Flores, por intermedio del  Dr. Estanislao Vega, nombrado por el Presidente como “agente confidencial del Estado Uruguayo, ante el Gobierno de Paraguay”.  Fueron exhumados el 20 de agosto de 1855 llegando al puerto de Montevideo el 9 de setiembre siguiente, dentro de una urna de chapa de hierro negra con pedestal cerrada con dos candados. Permanecieron 13 meses en una isla y el 3 de mayo de 1856 fueron depositados en el Panteón de Gabriel Antonio Pereyra, para ser trasladados al Panteón Nacional como ya lo dijimos. Finalmente desde el 19 de junio de 1977 están en el Mausoleo de Plaza Independencia. Según informe del Comando General del Ejército, la urna fabricada por Bernat, antes del último traslado fue reparada por el carpintero Manuel Dávila y lustrada por Nero Olivera, pero es siempre la misma que hizo Bernat, dentro de la cual hay otra de plata fabricada por la firma “Leandri Hermanos” que se colocó en oportunidad del último traslado.

Antonio Bernat fue también un excelente poeta y también periodista que en 1879 fundó el Diario “La España”, que dirigió hasta su fallecimiento siete años antes de finalizar el siglo XIX. En 1890 escribió un libro, editado por “A vapor desde España” (calle 25 de mayo 142), titulado “Ensayos Poéticos” con 63 poesías suyas escritas desde 1871, ilustrado por MIGUEL JAUME Y BOSCH esposo de su hija María Teresa Bernat, también nacido en Palmas de Mallorca que llegó a Montevideo en 1871 y falleció el 18 de mayo de 1900. Fue maestro de varios pintores del país, retratando muchos personajes importantes de la época: barrenderos, diarieros, fainaseros, pescadores… Y periodista que en 1878 escribió un folleto de 147 páginas titulado “El taller nacional y la pena de muerte”,  cuando se estudiaba la construcción de la primera penitenciaría en el país, que finalmente se inauguró el 25 de mayo de 1888, cumpliendo la Ley sancionada seis años antes. La que conocimos como la “Cárcel de Miguelete” que funcionó como tal hasta 1990. Donde entre otras cosas decía: “En el sagrado recinto del taller, se cumple con una ley divina y una ley social. Una ley divina porque escrito está: con el sudor de tu rostro comerás el pan. Una ley social porque sin trabajo no hay ni progreso ni sociedad posible”.  En esta forma se exaltaban las virtudes del trabajo como herramienta para recuperación de delincuentes, y se sustituían las penas corporales aflictivas (mutilaciones, azotes… hasta pena de muerte) como era en la primera cárcel pública existente en la planta baja del Cabildo, donde los presos estaban en estado calamitoso.

Otro Pedro Bernat, (apodado Perico) era nieto de Pedro Antonio. Fue también periodista y representante artístico entre otros de Carlos Gardel en Montevideo, compartiendo la mesa en el Tupi Namba Viejo frente al Teatro Solís que reservaba el cantante en sus venidas a Montevideo donde se reunían los dos y un conjunto de amigos. Y fallecido Gardel, fue representante, entre otros, de Juan Carlos Mareco (“Pinocho”) y de Mariquita Gallegos.

Pedro Antonio era un hombre de muy firmes convicciones, que siempre defendió sin arredrarse ante peligros y amenazas de las dictaduras militares de la época. Recordándose la contestación que en una oportunidad dio a un General que en alguna forma lo había conminado a través de un Coronel: “Dígale Ud. al Sr. General, que dos veces por día entro y salgo de esta casa y otras dos  voy y vengo en el  tranvía del Paso Molino. Puede hacer él lo que le parezca, pero no cambiaré mi itinerario”.
Cantaba para que la tierra americana fuera patria del derecho, del arte y del saber, y para que nunca, fratricidas guerras volvieran a encenderse. Fervoroso republicano, en uno de sus versos nos dijo: “¡Cayó la  usurpación!, ¡Plaza al derecho del legítimo Rey del pueblo hispano! Bajo el hermoso cielo de Castilla no hay más que un Rey… ¡el pueblo soberano!.  ¡Pueblo español, recobra tu corona. Colócala en tu frente soberana. Y  vea el mundo inscripto en tu bandera. El credo de fe republicana”. Esta transcripción parcial pertenece a la poesía titulada   “A mis compatriotas” del año 1871, en oportunidad de la  gran manifestación popular que se realizó en Montevideo, con motivo  de haberse proclamado la República en España.

En otros versos nos mostraba lo que pasaron antepasados inmigrantes, cuando abandonaban su tierra natal para buscar nuevas perspectivas a sus vidas, en lo que entonces era “hacerse la América”. Porque nuestro continente ofrecía entonces posibilidades de trabajo que no se encontraban en sus países de origen.
monumento al inmigranteEn este caso era la “morriña” de un español, que en esta forma demostraba  la pena de estar ausente de su patria, de sus familiares y de sus amigos. Y esa añoranza o nostalgia, esto es tristeza y melancolía, que es lo que significa el término que viene del galaico-portugués, “Morrinha”. Es lo que siente quien se va del país que lo vio nacer, la expresa –en este caso- a través del verso. Recordando su llanto al salir el barco, que era como venían los inmigrantes por aquel entonces pidiendo acordarse  por lo menos, de los campos de su país natural, su clima, su mar y su cielo.  Textualmente con el título “Recordando la partida”, lo dijo así (transcripción parcial): “¡Y llorando partí!… Desde la popa/ miré cual se alejaban las riberas/ perdiéndose en el mar cual negras nubes/ los valles y montañas de mi tierra/// Dejadme, arrodillado. Sobre extranjero suelo/ los campos de mi patria, llorando recordar/// Y su templado clima, su transparente cielo/ sus perfumadas auras, su adormecido mar”.
Ya lo dijo HOMERO, Poeta griego del Siglo VII Antes de Cristo, autor de La Ilíada y La Odisea: “Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta”.

Esa nostalgia tenía como consecuencia la creación de múltiples asociaciones  que agrupaban a los originarios de cada región, en este caso España, donde cultivaban la música, los cantos, los bailes, las comidas y demás costumbres de su tierra, y en muchos casos la solidaridad con quien requería ayuda de otros inmigrantes.  Recordando en sus versos los nevados picos,  las verdes colinas, los olivares y la retama en flor, los pinares y naranjales, la parra y el nogal…
Nadie mejor que Rosalía de Castro (1837-1885) identificada en ese caso con su Galicia, pues nació en Santiago de Compostela, para captar y expresar la esencia melancólica de los gallegos inmigrantes, expresada entre otros, en estos versos: “Este se va y se va aquel/ y todos, todos, se van/ Galicia sin hombres quedas/ que te puedan trabajar./ Huérfanos a cambio tienes/ y campos de soledad,/ madres que están sin hijos/ e hijos que sin padres están./ Y corazones que sufren/ la larga ausencia mortal/ viudas de vivos y muertos/ que nadie consolará.”  Escribiendo con dureza la situación de penuria que vivían los gallegos cuando el hambre  la miseria los forzaban a emigrar. Estos versos están incluidos en “Cantares gallegos” y al cumplirse el centenario de esta obra el 17 de mayo de 1963, se resolvió por la Real Academia Gallega, fijar ese día para celebrar el “Día de las letras gallegas”.

Por cierto que no fueron ajenos a Pedro Antonio  Bernat otros temas, como su “Canto del gaucho”: “Los que sienten del goce/ La sed impura/ Que vivan entre el fango:/ De la ciudad/ ¡Yo quiero el aire puro/ De la llanura… Mi lazo, mi caballo…/ Mi libertad!” . Y que para él está lejos la avaricia, el mate y el asado son sus delicias y el estrellado cielo, su pabellón.
El Monumento al  Inmigrante en nuestro Montevideo, que vemos en la foto, muy justiciero homenaje a quienes desde lejanas tierras arribaron a nuestro país, es obra del escultor Juan D´Aniello originariamente se colocó en el Puerto de Montevideo, donde se inauguró el 8 de agosto de 1921. Y actualmente se encuentra en la “Plaza del Inmigrante”, en el Cerro, manzana formada por las calles Bogotá, Prusia,Viacaba y Portugal. Fundida en bronce muestra un figura masculina de pie, portando sobre su hombro izquierdo un saco y bolso como todo equipaje, y detrás suyo una bita con amarras.
El cuadro del vendedor callejero de fainá, como lo vimos los que ya tenemos unos cuantos años, es una pintura de Miguel Jaume y Bosch.

 

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