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Oteando el horizonte…

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Por Prof. Luis Fernández (Corresponsal en Lanzarotte- España)

Luisfs50@gmail.com 

Desde hace unos 30 años digo a familiares y amigos, que antes de fin de siglo XXI, la vida en la tierra será nocturna.

Cuando esté amaneciendo la gente se irá rauda para su casa-refugio; hasta que cuando el sol se esté ocultando, entonces podrá salir.

Toda la vida civil será de noche. Cuando el sol ilumine será la hora de dormir, descansar, estudiar, ver tele o hacerse mimos.

En estos días pasados, en Uruguay y Argentina batieron récords de temperatura. Pués acá en Lanzarrote estamos aún en invierno y ya hace 32 ºC…

Los nietos de nuestros nietos vivirán a la sombra. 

Importantes historiadores marxistas han desarrollado teorías, con bastante fundamento, sobre la historia del Hombre como una lucha permanente por la obtención de energía; fueran minerales, plantas o mano de obra esclava.

Dentro de las tantas y funestas consecuencias de la acumulación capitalista, también debemos considerar el calentamiento global, que ya no es posible revertir. 

La única fuente de energía renovable que produce con la necesaria potencia industrial es la Hidroeléctrica. Pero está limitada a pocos lugares en la tierra donde pueden construirse esas represas. Por eso el calentamiento habrá de continuar a través de las Centrales Térmicas.

Las próximas generaciones deberán protegerse del sol, pero antes les acecha otro peligro: las inundaciones y las tormentas.

El calentamiento derrite hielos formados por agua que casi no tiene sal. Esa agua “dulce” se evapora fácilmente y aumenta el número de nubes que luego descargarán agua en otras partes.

Un contraejemplo de esto es el desierto de Atacama en Chile. Llega casi hasta el océano. ¿Cómo es posible que allí no llueva, tan cerca de ese enorme mar? Lo que ocurre es que esa agua es tan salada que casi no se evapora y no se forman nubes. 

El calor aporta también más energía a la atmósfera y eso se traduce en un aumento de la velocidad del viento en ciertas situaciones. El aire es una mezcla de gases que cuando se calienta, aumenta la velocidad de sus partículas. Por tanto mayores tornados.

Las urgencias y prioridades de la gestión de gobierno, determinan la postergación de medidas de prevención.

Observemos que en Uruguay hemos (han) estabecido ( con acierto) un Comité de Emergencias, que por suerte actúa con buen suceso cuando son necesarios sus servicios.

Sin embargo, debería pensarse en otro tipo de comité, (en este caso de científicos), para que puedan elaborarse políticas de prevención. Sobretodo de las inundaciones. Esto no es especualción, basta con mirar cualquier telediario, para observar los desastres que provocan las inundaciones en cualquier parte del planeta.

Uruguay tiene mucha población volcada al mar.

No nos referimos al aumento del nivel del mar (que ya se produce) pero es muy lento, sino por el contrario, a las aguas que bajarán hacia nuestras playas, producto de las intensas lluvias. Las Intendencias deberían elaborar políticas de prevención. La Universidad debería estar presente.

 

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