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Si Ripley viviera se moriría otra vez…

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Por Luis Fernández luisfs50@gmail.com

Es bastante frecuente oír o leer que estamos asistiendo a cambios de paradigmas,o cambios ideológicos.

En realidad el modelo impuesto es el capitalista; no hay otra cosa.

El viejo modelo socialista se encuentra aún en la cabeza de muchos. Pero esos muchos no saben como llevarlo a la práctica, y tampoco tienen una estrategia de cómo promoverlo en otras cabezas, ya que la concreción práctica se ha alejado bastante.

Siempre hubo dos grupos clásicos para “plantarle cara” a las consecuencias del capitalismo.

  1. a) Los afectados por el desarrollo capitalista. Hoy éstos se quejan obviamente, pero sólo eso…
  2. b) Las nuevas generaciones que por experiencia propia o de sus familias o por análisis intelectual, también engrosaban la lista de los anticapitalistas.

Hoy ambos grupos han perdido solidez ideológica.

Además, los centros de poder capitalista han aprendido mucho de la historia. Se dieron cuenta que “distraídos” en su guerra fría y en la invasión de países, habían dejado que el ”enemigo” conquistara juventudes (ejemplo mayo 68).

Luego de la caída del socialismo real, advirtieron que las invasiones a países rebeldes les costaban carísimo en lo material y en su propio prestigio.

Pusieron a su servicio las nuevas tecnologías y algunos importantes medios masivos, para incidir en elpensamiento y en el sentir de las nuevas generaciones y otras no tan nuevas.

El marxismo nos demostró fehacientemente, la preponderancia de lo material sobre el sentir. Aquello de que lo material condiciona a las ideas.

La historia nos ha demostrado que los numerosos y muy capaces seguidores del marxismo, se preocuparon tanto por lo material que dejaron de lado los pensamientos y los sentires.

Importantes pensadores del siglo XX (Círculo de Viena) criticaban a la URSS por haberse basado exclusivamente en la base material, en una forma casi esquemática.

Para simplificar se decía: “En la URSS se abrazaron de Marx y se olvidaron de Freud”.

Pues los centros de poder en la actualidad han considerado esto en gran medida.

El sistema fluye naturalmente cuando las masas piensan poco, pero trabajan y compran mucho.

Con un ingrediente extra: desarrollar el individualismo. Este es el antídoto perfecto contra la solidaridad, la reunión de iguales para potenciar su fuerza en los reclamos, etc.

Cuando los individuos jóvenes y no tan jóvenes piensan casi en forma exclusiva en consumir objetos, ropas o ingerir alimentos, bebidas, o drogas; al mismo tiempo que postergan su desarrollo personal, están colocándose en la fila de los desahuciados del sistema. Serán mano de obra barata el resto de sus vidas o vulgares explotados.

Este “bichito” del individualismo y de saltarse las normas, produce junto al deseo de poseer bienes, el caldo de cultivo para que empresas poderosas y no tanto, compren conciencias fácilmente.

Muchas empresas en su afán de competir con otras, no reparan en las formas y utilizan la corrupción para sus fines.

A veces gobiernos con dirigentes bien intencionados sucumben ante la corrupción de los cuadros intermedios (Uruguay), en otros gobiernos sus principales figuras dirigen la corrupción (España o la Argentina del anterior período).

Existen sectores de la Sociedad, integrados por ciudadanos reflexivos, que pusieron sus vidas al servicio de propuestas socialistas (en sus distintos formatos) que en su afán de “coherencia” se mantienen apegados a aquélla ideología que todo lo explicaba y donde las soluciones eran cuestión de tiempo.

Se sienten en paz consigo mismos, piensan que no “claudicaron”, pues siguen pensando y actuando en su derredor de acuerdo al viejo modelo. En aras de dicha “coherencia” se oponen a cualquier mejora de las condiciones reales de una sociedad compleja.

Cuando hacen política partidaria o gremial, se manejan con el “cuanto peor, mejor”. Aunque no lo expresen, de esta manera actúan como si lo creyeran. Por tanto nos podemos preguntar: “¿A quémejor te refieres?”

Podemos estar frente a una terrible paradoja: Quien se siente solidario y se muestra preocupado por los otros, en el fondo asume una postura muy individualista. “Yo ya hice mi analisis. La solución es esta. No sé cuando ni quienes la podrán implantar. Mientras tanto a joderse, sufrir, y pasarla peor, a ver si así se avivan”. Sin dudas que es muy paradójico.

Hay otros no tan sutiles, que proclaman y sostienen su teoría para “ordenar la tropa” y mantener ciertos cotos de poder.

Pero ni unos ni otros, no sólo no cambian nada, sino que se oponen a cualquier mejora que otros intenten llevar adelante.

Si enfrente tienen a un gobierno progresista, evitarán los avances que este pueda lograr.

Seguirán insistiendo que la Educación debe estar al servicio de la “Revolución” y su principal (ùnico) objetivo será producir intelectuales críticos con el sistema. Lo peor que lo siguen sosteniendo a pesar de ver cómo esos “intelectuales críticos” desertan de la Educación, y en el mejor de los casos obtienen los peores trabajos por no tener nada que ofrecer; o se pasan los fines de semana de “botellón”…seguramente elaborando planes para la Revolución….o directamente empiezan a delinquir.

La paradoja más alucinante es que alguno de estos grupos pertenece al partido de Gobierno!!. Le hacen la vida imposible. Son mucho mejores (en este aspecto) que la propia oposición.

Pero llegado el momento electoral…no se les mueve un pelo cuando piden el voto para el mismo partido que chantajeron en el Parlamento.

Si Ripley viviera se moriría otra vez.

 

 

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