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Cabildos ¿para qué?

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Por Mario Morosini

Una abuela que tenía me decía que no insistiera, que con insistir no se logra nada, todo lo contrario, se termina aburriendo a la gente. Y tenía razón. La vida me hizo ver que estaba mi abuelita en lo cierto.

Pero quienes están al frente de la Descentralización no lo comprenden. Y organizan todos los años, porque así fue planificado hace algunas décadas atrás, que una manera de conectarse con los vecinos era realizando Cabildos abiertos, y rendir cuentas las autoridades locales, actualmente alcalde, concejales municipales y vecinales, al conjunto de los vecinos, y escucharlos, estar al tanto de sus propuestas.

La idea y el propósito es bueno. Falla porque a mi entender, no se cumple con  etapas previas.

¿Cuáles son esas etapas previas?

Muy sencillo plantearse maneras de trabajar, que no puede ser única, o fija e igual en el tiempo y el lugar, de hacer cosas con los vecinos que los involucre y les haga sentir interés por los organismos locales.

Si se va a una elección de Concejales Vecinales en todo Montevideo y no apoya la elección más del 3% de la población, como decía mi abuelita: algo se estará haciendo mal y se debe cambiar.

Si se organiza un Cabildo, para un territorio que habitan 150 mil personas y que circulan, al tener varios centros comerciales, algunos shopping, mucha más que los 150 mil que habitan, o sea una población flotante importante y luego al Cabildo concurren menos de 200 personas, de las cuales el 70% son concejales, algún diputado, ediles, funcionarios, y poquísimos vecinos, es recordando a mi abuelita: algo se debe estar haciendo mal.

Y no hay una sola causa. Son varias.

La primera es el haber perdido el contacto directo con el vecino, sus instituciones sociales, deportivas, religiosas, de la educación, Cooperativas de Viviendas, clubes de baby fútbol, etc. Lo escribo en términos generales, porque no faltará alguno que salte diciendo “pero yo hablo con los vecinos”. Lo digo por la falta de planificación en esa dirección.

La otra es la falta de respuesta de los organismos y la pérdida de credibilidad que tiene el vecino de los mismos. Si desde hace 20 o 25 años no se puede solucionar algo tan sencillo como es la limpieza de la ciudad, o tenés frente a la puerta de tu casa bolsas negras que nadie levanta y cuando hacés las gestiones, tanto en el Centro Comunal, región de la zona, municipio del territorio donde vives o la propia intendencia, te abren expediente y nadie te da respuesta, o cuando te la dan (como nos ocurrió a nosotros), luego de 20 días y las bolsas siguen en el mismo lugar sin que nadie las levante, te dicen que están definiendo de quien es la responsabilidad:  cerrá y vamos.

En definitiva. Todo está muy lindo, pero si no se logra entender que a la DESCENTRALIZACION, además de la teoría, hay que dotarla de lo más elemental que es la participación real del vecino y la solución a los aspectos básicos que hacen a la vida diaria: por ejemplo tener la ciudad limpia o el levante de las podas o bolsas que pululan por la ciudad, de poco sirve tanta teoría, talleres, encuentros, charlas, etc.

Es muy lindo y un placer escuchar a la Sinfónica en el barrio. Diez puntos, el elogio total, pero no es lo más importante para el vecino. Lo más importante es que se solucione y se tenga respuesta rápida a los planteos más elementales. Cuando lo básico se solucione, entonces la Sinfónica sonará mejor.

Cuando eso ocurra y comprenda el vecino que los Concejos Vecinales y Municipales les sirve para su vida diaria, entonces la capacidad del lugar donde se desarrolle el Cabildo estará desbordada. Mientras tanto la gente les dará la espalda.

 

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