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Día de los jubilados y pensionados

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Retirados del trabajo pero no de la vida.

Por Dr. NELSON SICA DELL´ÍSOLA

La Constitución Uruguaya, de 1967, aún vigente en su mayor parte,  texto modificado en plebiscito realizado el 26 de noviembre de 1989, en su capítulo II, artículo 67, estableció:

“Las jubilaciones generales y seguros sociales se organizarán en forma de garantizar a todos los trabajadores, patrones, empleados  y obreros, retiros adecuados  y subsidios para los casos de accidentes, enfermedades, invalidez, desocupación forzosa, etc;  y a sus familiares, en caso de Muerte, la pensión correspondiente.  La pensión a la vejez  constituye un derecho para el que llegue al límite de la actividad productiva, después de larga permanencia en el país y carezca de recursos para subvenir a sus necesidades vitales.

Los ajustes de las asignaciones de jubilación  y pensión, no podrán ser inferiores a la variación del Índice Medio de Salarios, y se efectuarán en las mismas oportunidades  en que se establezcan ajustes  o aumentos en las remuneraciones de los funcionarios de la Administración Central.

Las prestaciones previstas en el artículo anterior se financiarán  sobre la base de:

  1. A)Contribuciones obreras y patronales y demás tributos establecidos por Ley.  Dichos recursos no podrán ser afectados a fines ajenos a los precedentemente mencionados;  y
  2. B)La asistencia financiera que deberá proporcionar el Estado, si fuere necesario”

 

Los incisos segundo y tercero, fueron agregados  como lo dispuso el resultado del plebiscito realizado el 26 de noviembre de 1989, votado en forma conjunta con las elecciones generales, en las que el proyecto de reforma logró el 72,5 % de los votos. Que buscó mejorar la distribución de los ingresos,  en un país donde la esperanza de vida es de 76 años,  Y 596.055 son mayores de 60 años (cifras del año 2003: 59% mujeres y 41% hombres).

Y en una disposición transitoria, letra M. estableció que el Directorio además de cuatro nombrados por el Poder Ejecutivo, sería integrado por un representante de los afiliados pasivos, otro por los activos y otro por los contribuyentes.

En el mes de junio de 2001, en este medio, refiriéndome a los jubilados, entre otras cosas dije:  “Hay una profesión, o mejor dicho un estado de las personas, que es la más universal de todas. Porque  la calidad de pasivos llegamos casi todos, salvo que la muerte trunque prematuramente nuestras vidas. Decimos “estado” y no “profesión” porque esta última, según el diccionario es el “empleo, facultad u oficio que uno ejerce”; y entonces debe reservarse a la clase o calidad de activos, porque el pasivo ya no ejerce.

Es difícil concebir una familia donde no haya  integrantes de esta clase. Y son en su caso personas de edad, salvo el caso de que circunstancias adversas (como enfermedades o despido) han tenido que acogerse a este derecho otorgado por la ley.

El  pasivo  no recibe de la sociedad ningún regalo, sino que simplemente se le da y que solo se le devuelve lo que aportó,  generalmente en mínima parte. Por lo que cabe concluir que merece el mismo respeto, la misma consideración e igual tratamiento, que el brindado a los activos. La jubilación no puede ser un castigo, sino un premio a toda una vida de trabajo. No es el término de una vida, sino el inicio de la recolección de los frutos. Estamos en una edad  en que el recuerdo es más fuerte que la esperanza, como dice un proverbio hindú. Y  como dijo el sueco Ingmar Bergman (Director, productor y guionista cinematográfico): “Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista es más amplia y serena”.

Coincidiendo con estas ideas, el destacado jurista y hombre público que ocupó altos cargos de gobierno en su país,  Dr. en Jurisprudencia Ecuatoriano, (recibido en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador), Marco Proaño Mayaafirmaba que: “ Con el inexorable devenir del tiempo, los seres humanos envejecemos. Es el proceso natural de la vida. Pasamos a ser los viejos, los adultos mayores o con la denominación tan eufemística de la “tercera edad”. Lo uno o lo otro no cambia en nada que el llegar a viejo es sabiduría y experiencia. Los jubilados  de este  país y del mundo entero, somos eso: sabiduría y experiencia. Pero eso no se valora, ni se le da la trascendencia e importancia que la sociedad lo demanda. Los adultos mayores no reclaman ni necesitan compasión de nadie. No nos interesa la opinión de quienes piensan en el adulto mayor con la visión del desvalido. Solamente exigimos respeto  solidaridad  no ser ofendidos por el poder, n por la ingratitud, ni por la maldad. Solo aspiramos como decía Benjamín Carrión a tener derecho a la salud, a la dulzura, al pan y a la libertad. Hay que seguir luchando por la vida sin tener que sufrir por el tiempo que nos queda hasta la muerte. La vejez no puede ser castigo por haber vivido, tiene que ser el final feliz, hasta que llegue el día.  Hay que seguir luchando por la vida sin tener que sufrir por el tiempo que nos queda hasta la muerte. La vejez no puede ser un castigo por haber vivido. Tiene que ser el final feliz, hasta que llegue el día” (de su obra “Seguridad Social y Sociedad Democrática”).

Falta otro reconocimiento independientemente lo que ya surge de la reforma constitucional ya aludida que se refiere a lo económico.  Y es el homenaje que podría realizarse disponiéndose un Día del Jubilado y Pensionado.

Existen en nuestro país, multitud de días como: Día de los  trabajadores, de la madre, del padre, de los abuelos, de los amigos, del niño, del canilla, del libro, de profesionales de diversas orientaciones, del medio ambiente, de la biblioteca, referidos a algunas enfermedades… y no seguimos porque ello ocuparía todo el lugar de que disponemos para esta nota. Algunas dispuestas por Ley u Ordenanzas Municipales,  o decisiones gremiales, otras sólo por costumbre o tradición,  y muchas de ellas con un evidente propósito comercial. Y bastantes incluso con carácter internacional. A ellos consideramos de justicia agregar uno como el que proponemos.

Para jubilados y pensionados, existe sí en otros paísescomo en Argentina donde se celebra el 20 de setiembre, pues ese día del año 1904, se sancionó la Ley Nro. 4349, que creó la Caja de Jubilaciones y Pensiones, en Ecuadordonde se  fijó el 18 de julio, como lo resolvió un  Congreso de Jubilados en el año 2003, en Panamá el 30 de marzo, por Ley del 4 de octubre de 1991… También en México, España, Venezuela…

¿ Y cual podría ser la fecha elegida ?

Sin perjuicio por cierto de otras, consideramos que muy bien podría ser el 26 de noviembre, fecha de sanción de la reforma constitucional indicada  al principio de esta nota. Creando el Banco de Previsión Social como Ente Autónomo para coordinar los servicios estatales de previsión social y organizar la seguridad social.  Culminación así una histórica y triunfante lucha, para la enmienda constitucional aludida en una votación que recibió el apoyo de 1.700.000 voluntades. De las cuales la mayoría, sin ser pasivos lo hicieron por solidaridad con sus padres y abuelos…. Proclamando así que los pasivos son iguales que los activos, esto es personas de carne y hueso, y no despojos, que luego de usar se tiran. Como también lo dije en la nota publicada ya aludida.

Y otra posible sería la creación el 13 de diciembre, pues en ese día del año 1991, se fundó la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas  del  Uruguay  (ONAJPU).

Leyes  jubilatorias son muchas, partiendo de la primera que data de  1829, cuando se dispuso pagos a inválidos y viudas, consecuencia de guerras civiles.  La primera Caja independiente fue la Escolar, le siguieron la  Caja Civil, la Militar, la de Empleados de Servicios Públicos, la de Empleados del  Jockey  Club,  en 1919 se creó la Primera  Caja de Jubilaciones y Pensiones, conocida como “Ley Carnelli”, en homenaje al Dr. Lorenzo Carnelli,  su principal impulsor; y se crearon las  Pensiones a la vejez, en 1967 se Institucionalizó el B.P.S. unificando las cajas más numerosas en cantidad de afiliados…

 

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