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La burocracia de la adopción: una crueldad

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Por Mario Morosini

Me mandaron un video muy emotivo que trataré de ponerlo en esta misma web. Es el arroró cantado por diversos artistas uruguayos, los más conocidos. Video realizado por Germán Schwegler en unión con el Hospital Pereira Rossell, iniciativa de la Fundación Canguro que lanzó una campaña solidaria para promocionar su programa de asistencia a bebés abandonados. En esta participan exponentes destacados de la música y la cultura uruguaya,  los músicos Meri Deal, Toco para Vos, Federico Lima, Martín Buscaglia, Fata Delgado, Samantha Navarro, Christian Cary, Ruben Rada, Maia Castro, Andrés Beltrán, Lucía Ferreira, Julieta Rada, Soledad Ramírez, Mario Carrero, Gonzalo Moreira, El Gucci, Lucila Rada, Jorge Nasser, Carmen y Cristina Morán, Camila Sapin, Gonzalo Zipitría y Santiago Tavella.

Los diversos artistas aparecen con los niños en brazos. Sí, confieso que me emocionó. Y por el otro lado me llenó de bronca. Si me dicen que la burocracia hay que bancarla, bueno lo acepto. Pero aplicarla también a niños abandonados, bebitos, y que un trámite de adopción, en Uruguay, sea casi trágico, e imposible, me parece UNA VERDADERA CRUELDAD. Alguien con un mínimo grado de sensibilidad lo tiene que resolver y dejar tanto papeleo de lado. ¿Qué puede existir un error en alguna decisión? Y sí, es posible que en algún caso falle. Pero peor es verlos crecer sin cariño directo, sin afecto, sin familia.

Yo ya conté que un amigo me llamó de Italia para que le averiguara, de esto hace 5 años atrás,  como es el trámite para adoptar en Uruguay y antes de pudiera responderle, me volvió a llamar para decirme que el tema lo habían solucionado en Brasil. Las autoridades de Brasil, hicieron viajar a la pareja –era hija de la compañera de mi amigo, quien con su esposo estando en buena posición económica, no podían tener hijos- y les solicitaron que tenían que convivir 45 días con tres hermanitos.  Viajaron a Brasil y convivieron los 45 días. Y ahí también hubo técnicos, asistentes, controlando el funcionamiento. O sea no están, en general, a la reverenda “nada”  como ocurre  en Uruguay. Los niños brasileros eran dos niñas y un varón. Tenían 6, 4 y 3 años. Hoy, cinco años después, viven en Italia espléndidamente bien, rodeados de cariño, tan italianos como el mejor, concurren a sus estudios, totalmente adaptados a su nueva vida. Hace poco, mi amigo me envió una foto de los tres, festejando uno de los cumpleaños, rodeados de amiguitos.  Si en Brasil se hubiese operado como se actúa en Uruguay en este rubro (país lleno de técnicos, de todos los colores, que viven haciendo proyectos, planes pilotos, y no sé cuántas pavadas más), hoy esos niños estarían abandonados en uno de los lugares que tiene el Estado.

En eso los brasileros, y no solo los brasileros, son más inteligentes que nosotros. Nosotros, estamos llenos de técnicos, y decisiones políticas absurdas, que creen amparar a los niños, pero están lejos de eso. Y no me vengan con pelotudeces, me llena de profunda rabia. Luego los mismos burócratas, se lamentan por tener infantojuveniles en las calles. ¡Y cómo no vamos a tener, si dejamos que cientos de niños se formen sin amor!

 

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