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Hipólito Yrigoyen y Estanislao López: esquina en conflicto

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Por Pompidio

El fotógrafo de la web de VECINOS tomó fotos sin que nadie lo molestara. Situación diferente pasó, según la versión de un Concejal Municipal del Municipio E, hace un par de días  donde quien está instalado en esa esquina en forma ilegal con un lavadero de autos, lo amenazara. Dicho Concejal Municipal hizo la denuncia policial, mientras la versión de quien atiende el lavadero es opuesta y se consideró agredido por el Concejal que aparentemente le expresó que “lo habían sacado de la esquina y ahora lo sacarían del nuevo local”  que había conseguido para seguir lavando autos para su clientela, función que cumple desde el año 2002.

Hoy se vive en dicha esquina, Hipólito Yrigoyen y Estanislao López, otro momento de tensión. Y por supuesto, las opiniones se desarrollan alrededor del último episodio. Para nosotros, o sea la web de VECINOS, el tema es la consecuencia final o penúltima de una larga cadena de irregularidades donde  nuevamente se cae en algo que atormenta a los uruguayos desde hace más de un siglo: la burocracia.

La casi plaza de esa esquina, fue o se la cedió la Intendencia en el 2002, hace 15 años atrás, al actual dueño del lavadero de autos, como parada de taxis. Y así empezó a funcionar por un tiempo. La crisis de ese momento tan profunda que vivió el país, determinó que el señor Rodríguez  -ese es el nombre del que posee el lavadero- cambiara el rubro de parada de taxis para lavadero de autos. La desprolijidad de esa esquina fue notoria por años, para cualquiera que pasó en algún momento por el lugar.

Nadie hizo nada. Recién ahora, concretamente hace dos años, la Intendencia le planteó el desalojo y terminó ganándole un juicio a Rodriguez, obligándolo a irse de dicha esquina y demoler las precarias instalaciones allí existentes.

El viernes 20 de octubre se realizó el lanzamiento del lavadero y se demolieron las instalaciones en Hipólito Yrigoyen y Estanislao Lopez. Pero Rodriguez aparentemente  hizo un contrato de arrendamiento  con el dueño de los ex Tronquitos ubicado en la esquina opuesta (local que también fue conflictivo) y se instaló allí.

Lugar Anterior

Lugar Anterior

Los Tronquitos fue un restaurante, que cambió varias veces el tipo de servicio, desde hace algunos años su local está abandonado, y era lugar o refugio de personas que consumían drogas y también generaban distintos tipos de disturbios. A mediados del presente año el lugar fue tapado y cerrado definitivamente por el Municipio E, haciendo lugar a las protestas de los vecinos.

Rodriguez, el dueño del lavadero, al verse sin posibilidades de seguir trabajando, acordó con el dueño del local de los ex Tronquitos, la utilización del predio. Local que también está en litigio con la Intendencia por una deuda importante que viene desde hace bastantes años atrás.

Veremos cómo sigue esta historia. La cual podrá tener distintas versiones, opiniones, y reflexiones. Para nosotros es un ejemplo más de burocracia. Ninguno de estos problemas pasan de un día para el otro. Sino que están a la vista de todos, y el tiempo da la sensación de estar detenido en el aire y nada se resuelve.

Podemos señalar distintos episodios en otras partes de la ciudad y si queremos ser más amplios, del Uruguay. Por ahí el que trascendió más en la zona de Malvín fue el Molino de Pérez. Luego de estar sin funcionar un tiempo importante, siendo un edificio histórico, se le concedió su custodia a la Fundación Gonchi Rodríguez. Un grupo de vecinos, más una parte del Concejo de Vecinos del 7, no estuvieron de acuerdo. La presión fue tal que la Intendencia anuló la concesión que le iba a otorgar a la Fundación. Todo quedó detenido en ese estilo bien uruguayo. Ni para adelante ni para atrás. En realidad para atrás, porque los edificios sino se habitan o mantienen, se deterioran. Paralelamente se abría un espacio de 60 días por parte de la Intendencia para recibir diversas propuestas, que diferentes organizaciones sociales tienen para utilizar adecuadamente el Molino de Pérez, con destino cultural, histórico y turístico, y se quedó a la espera de que la Intendencia planteara las bases.

Ese corto tiempo, aun está por verse. Ya pasaron más de 60 días y no aparecieron dichas bases, ni nadie tiene claro cual será el futuro de este tema. Y ahí tenemos un Molino de Pérez detenido en el tiempo y es imposible afirmar que la solución llegará en un mes, dos  o tres, o un año o décadas. Ojalá que no, pero es posible que veamos un Molino de Pérez viniéndose abajo y seguirá sin aparecer la posibilidad de presentar propuestas. Nadie lo sabe. Solamente la “señora burocracia” dueña de gran parte de la paralización en la que caemos los uruguayos lo podrá decir.

Sabemos que no gustan estas reflexiones, pero son las que sentimos. Y el día que nos demuestren que estamos equivocados, aceptaremos el error. Por ahora sigue ganando la burocracia.

 

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