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Peñarol y Nacional: el “sistema” respira aliviado

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Por Eme Eme

Peñarol campeón del torneo Uruguayo y ahora todo volvió a la normalidad. Ya no molesta más Defensor Sp. hasta cuando empiece el torneo del 2018. Y mucho menos molestan los demás equipos. La realidad nos muestra que los llamados periodistas deportivos, están enfrascados en ver si de Peñarol o Nacional se va tal o cual jugador y empiezan las especulaciones sobre las nuevas incorporaciones.

De pagar los sueldos ni se habla. Nacional tiene nuevo técnico, es el de la tercera división, Cacique Medina, y en la tercera le dio la responsabilidad a Martín Ligûera. A suerte y verdad. En Peñarol se reflota la venida de Diego Forlán, que el deporte que practicó en los últimos meses fue golf y presentarse en algunos eventos.

Y el carnaval sigue. Los demás equipos, poco se sabe de ellos o nada. En realidad no importa. El deporte en Uruguay es el fútbol, y dentro del fútbol, Peñarol y Nacional.

Luego se pretende ganar copas internacionales. Sin tener en cuenta que los torneos en Uruguay, a nivel local, son de la capital en primer lugar, y apostando, todos, y cuando digo todos es todos, para que lo ganen uno de los dos equipos llamados “grandes” . A nivel internacional los privilegios locales desaparecen y en algunos casos, hasta son perjudicados, porque el poder no pasa por Uruguay y sus equipos.

Salir al exterior, implica dejar de lado esas ventajas, donde se ignora en el formato del torneo a 18 departamentos, aunque muchos futbolistas provienen del interior y luego se fijan canchas para los dos equipos privilegiados, y los demás que jueguen donde sea, pero Peñarol y Nacional, con los mismos beneficios o más, de hace décadas.

El único que hace un poquito de roncha es Defensor Sp. Pero quedó claro que se tuvo que desprender del goleador, le faltó gol al final del torneo, y murió en la orilla. La billetera le ganó.

Felizmente la celeste es otra cosa. Luego de dura batalla, el maestro Tabárez logró superar todos los obstáculos que le generó, incluso gran parte de ese llamado periodismo deportivo, y por consecuencia, gran parte de la afición. La realidad de la selección logró que esa situación el maestro y su equipo, pudiesen transformarla en franca adhesión popular, respaldada por un grupo de jugadores, casi todos militando en el fútbol de las grandes ligas, y hoy, la resistencia al maestro sea mínima y si existe, está en silencio, agazapada, esperando para salir nuevamente al ataque.

Por lo tanto pasaremos un verano, a nivel del deporte donde se irá desde la  posible venta del golero Conde de Nacional, o la baja del Cachila Arias en Peñarol, a la posible contratación de Messi o de Cristiano Ronaldo. Y en ese mar de noticias absurdas, pasaremos lo que resta de diciembre y buena parte de enero, hasta que se juegue la copa a fines de enero, entre el ganador del Uruguayo y el triunfador en el corto torneo Intermedio, que no sabemos qué sentido tiene, donde quien ganó un torneo corto, Nacional, enfrente a quien logró el torneo Uruguayo, Peñarol. Los albos ganaron 5 o 6 partidos y juegan esa copa. Peñarol disputó 37 partidos para coronarse campeón, y parecería que los dos llegan con los mismos derechos.

Es otra de las ridiculeces de nuestro fútbol y la organización del mismo.

Ojalá que todo sea para bien, pero mi abuela me dijo que desconfíe.

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