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¿Pero qué es momo?

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Por Nicolás Alé

Crédulos hubo siempre. Y personas que han sabido aprovechar la escasa capacidad de reflexión con que algunos se relacionan con la información, también hubo siempre. En tanto abuso; ¿Por qué nos cuesta entonces ver como inmoral el periodismo nefasto que no cuestiona, y muy por el contrario, mezcla con y trae al plano de la “información seria y objetiva” lo que debería permanecer como un chiste de internet?

Hoy, temprano me crucé con el siguiente titular “Investigan si suicidio de niño de 11 años tiene relación con el contacto de Whatsapp «Momo»”.

¿Pero qué es momo? En diversas noticias de medios de nuestro país lo vi definido tanto como “ un juego que ha provocado serios problemas ”, como “un ser sobrenatural y maligno”, “un contacto de whatsapp”, “un reto viral”, “una criatura que induce al suicidio”, “una imagen”, etc.

Algunos medios, los más desesperados y menos pudorosos, parecen no cansarse de seguir y relacionar este fenómeno de internet con la noticia del niño. No es la primera vez que sucede algo del estilo, el año pasado fue “la ballena azul”, y no dudo que sigan apareciendo cosas así en tanto sigamos sin cuestionarnos qué estamos leyendo, y no me refiero a la veracidad de lo planteado sino a la lógica general de la noticia.

Como ciertos audios de whatsapp que ser viralizan cada tanto, y como el juego de la ballena azul del 2017, Momo —esta cosa que seguimos sin siquiera poder definir— reúne, difusamente todos los elementos necesarios para cautivar a los curiosos y ser tema de conversación en charlas informales donde el rumbo no esta muy claro y donde nadie pretende pensar mucho. Aún cuando no podemos definir con claridad de qué estamos hablando, entendemos que Momo es peligroso, es medianamente secreto o prohibido, tiene una relación con Japón, así qué también es lejano y exótico, además puede matarnos, y sobre todo, está envuelto en un halo de desconocimiento tecnológico y misticismo impenetrable porque —denuevo— ni los tan serios medios de prensa lo han podido definir con exactitud. Lo único que podemos decir con certeza es que tiene todos los elementos que han llamado desde siempre la atención de la humanidad.

Pero, no conforme con lo anterior, vuelvo a preguntar ¿ qué es Momo? ¿ qué es la ballena azul? ¿qué fue bien eso de la burundanga? Parece que los más importante es preocuparse.

Sobre Momo suponemos que implica cierto contacto con una persona, entidad, grupo o cosa a través de whatsapp. Momo es un reto, algo viral, que esta fuera de control, que capta a los jóvenes internautas descuidados (o muy osados), y les roba información, o les da determinada información, que los seduce y los induce al suicidio como si de alguna forma eso que no se sabe bien qué es lograse hacerse de la voluntad del jugador. Momo es presentado por las noticias casi que como una especie de droga nueva, de esas que siempre vienen de Rusia, de las que deberíamos protegernos.

Una vez más ¡¿ Qué es Momo ?! Lo cierto es que Momo es eso: Momo es una idea, es un abstracto,es un fenómeno social, es un cuento, un mito, un relato, un fábula, una leyenda, como las que hubo siempre, cargadas de todos esos elementos de peligro y misterio que indefectiblemente han llamado nuestra atención a lo largo de la historia. Momo es eso, pero adaptado a épocas de internet. Aunque a diferencia de las leyendas clásicas, la información que recibimos suele estar escrita en noticias, entradas a blogs y posts, la abundancia y dinamismo de internet hace que la transmisión sea muy similar a la de los relatos orales populares.

Como todo fenómeno de internet (y como las leyendas orales de las cultura popular), el relato de Momo no tiene limites fijados por nadie. Todos participamos en su concepción, propagación y desarrollo. Está en una paradójica constante formación y deformación.

El internet, en los último 30 años, destruyó las fronteras del tiempo y el espacio. ¡Se destruyó al tiempo y al espacio! Vivimos con naturalidad la capacidad de virtualmente teletransportarnos a cualquier parte del globo en tanto somos capaces de “estar ahí” para emitir y recibir todo tipo de información en instantes. La evolución técnica ha sido vertiginosa, en tanto la capacidad reflexiva humana no. Continuamos sintiendo apego e inclinándonos por la explicación mítica, difusa y simple (donde no tenemos que esforzarnos más para entender que “hay algo qué se llama Momo, que esta en internet, que es malo y debemos evitarlo”). Es la explicación más simple, incluso la ridicula, la que tiende a viralizarse en la sociedad.

Insisto también sobre el nocivo accionar de los medios comunicación al respecto, insisto en la existencia de un periodismo enfermizo que, desde su posición de poder, no contribuye sino que entorpece al pensamiento crítico y reflexivo del colectivo social.

Es peligrosa la ausencia de reflexión. También es cierto que esta inclinación existió siempre, pero exceptuando el ámbito de las artes esta devoción humana por la explicación mítica y simple — si es que se pueden desarrollar explicaciones “simples” en torno a un fenómeno compuesto por premisas borrosas, cuando no falsas — no nos llevó nunca a ninguna parte.

Como sociedad es peligroso cargar con medios de comunicación que, en su afán por conseguir un título más llamativo y alarmante buscan relacionar a toda costa el suicidio de un niño con algo que es comparable al cuco o al viejo de la bolsa. Es triste ver como los medios se aferran a declaraciones del ministerio del interior sobre seguridad informática para legitimar algo ridículo.

Es ridículo, irrespetuoso, poco serio y nocivo, tratar en una misma nota periodística y con el mismo tono el suicido de un niño de 11 años y un meme de internet.

 

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